viernes, 19 de septiembre de 2008

Cuéntame un cuento (2)


... Así que decidió ponerse a la cola (no muy larga) de uno de los mostradores de facturación, para que las "amables" señoritas le dijesen qué tenia que hacer. Entonces es cuando entra en acción el esperado señor Murphy, si... su cola se queda estancada y sin avanzar durante un minuto, y otro...y otro... y otro... mientras que la cola de al lado va que se las pela, a todo esto cabe añadirle la desesperación de la chica, que ve como la hora de cierre de facturacion se va acercando peligrosamente y ella todavia está en la dichosa cola, y direis: "pero si no tenia q facturar!!" Ya, pero ella acaba de autoconvencerse de que la van a obligar a facturar porque lleva una maleta (que cabe en la cestita esa a empujones...) y un bolso, y en los carteles pone claramente que SOLO un bulto por persona... y con la suerte que esta teniendo...
Así que para no defraudar al señor Murphy decide cambiarse de cola... y... a que no adivinais que? Si! premio para la señorita!! muy listos!!! ...pues si, la nueva cola se queda parada porque se estropea el ordenador, y su antigua cola empieza a avanzar : re-desesperación.
Pero lo mejor de todo es cuando (por fin) llega frente al mostrador y la chica le dice: "pero si no hacia falta q vinieras!! con ese papel q llevas (el billete imprimido cutre por si misma en el ordena) ya puedes embarcar!"... ... ... ... ... ... sin palabras... (Gran Gurú, no hay maquinitas que valgan...) finalmente no tiene que facturar y despues de rogar un poco (hay q ver las cosas q hay que rogar...) le dicen por qué puerta ha de embarcar.
Así que nuestra prota y su joven (y apuesto) príncipe salen raudos ( y sin corcel) hacia el control más cercano...

Le dará tiempo de llegar al embarque?? la pararan en el control y le haran quitarse zapatos, reloj, gafas....etc etc etc??, encontrará su puerta de embarque antes de que la llamen por el altavoz??...
La respuesta en el próximo capítulo!

CONTINUARÁ

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto me suena, conozco la sensación que te embarga cuando en tu cabeza resuena la idea: "Mierda, no me tenía que haber cambiado de cola". La última me pasó en el Carrefur, para pagar una sóla taza, de color morado eso sí. Estuve no sé cuanto tiempo por tener la genial idea de cambiar mi cola, lentaaaaaaa por otra que que avanzaba desmesuradamente. Cuando por fin llegaba a la meta, una cuchara que una señora quería comprar no tenía el dichoso código, no sé dónde debía estar escondido pero estuve apunto de abandonar la taza, morada o no.

BeaTrish dijo...

jajajajaajaja vaya tela... tu tuviste la culpa!! seguro q si hubieses seguido en tu cola leeentaaaaa el codigo de la cuchara hubiese estado en su sitio