Y ahí está el gran misterio. Para vosotros que quereis al principito, lo mismo que para mí, nada en el universo será igual si en cualquier parte, quien sabe dónde, un cordero desconocido se ha comido o no una rosa...
Mirad al cielo y preguntaos: el cordero ¿se ha comido la flor? Y veréis cómo todo cambia...
¡Y ninguna persona mayor comprenderá jamás que esto sea verdaderamente importante!